Día 4 | El amor de Dios es más fuerte

¿Alguna vez te pasó que un deseo resultó ser más grande de lo que deseabas en verdad? ¿Alguna vez habrás hecho algo que no sabías su razón a pesar de saber que estaba mal? Como cuando te guardas el vuelto de la tienda que era para tu padre o madre, o cuando dices o piensas cosas que realmente no te creías capaz de decir y pensar. En estos meses de ir y venir, en intentar tomar la mano de Jesús, en intentar sostenerla el mayor tiempo posible y en volver a soltarla, he pensado en muchas cosas que creo que en años anteriores jamás me detuve a pensar. 

¿Qué es el pecado? ¿Qué son los deseos de la carne? ¿Por qué a veces son más fuertes que nosotros? ¿Por qué, aunque corramos a Dios, a veces lo sentimos tan lejos? Dios nos enseña en la Biblia acerca de todo esto, pero a veces lo hemos leído tan superficialmente, sin saber realmente si hemos pasado o no por eso, o sin comprender realmente que lo que estamos haciendo difiere del plan de Dios. Entonces, cuando llega el momento, estamos conscientes de lo que estamos por hacer o lo que estamos haciendo, pero nuestro cuerpo se mueve y, hasta que no se detiene, no caemos en cuenta de ello. Entonces, creo que no es raro que aparezcan esas típicas preguntas cuestionándonos "¿para qué hice eso?", "¿por qué?", etc. 

A veces, el pecado está tan arraigado en nuestro corazón que nos provoca hacer cosas que jamás hubiéramos deseado o esperado. A veces, el pecado es tan fuerte que nos cega y terminamos en una situación espiritual o física inesperada pero que sabíamos que terminaría así. Es ahí, cuando ya pecamos, que corremos a Dios y ese mismo pecado nos engaña diciéndonos que el amor no nos salvará. Sabemos que su amor es tan grande que siempre nos aceptará, y es eso mismo lo que también nos puede asustar, porque Él nos ama y nosotros buscamos amarlo a ese mismo nivel, pero al vernos nos damos cuenta de nuestra situación y nos desvalorizamos. En ese momento, seguramente pensarás "¿y si lo hago de nuevo?", "¿y si lo engaño de nuevo?", "¿y si lo decepciono?", y nos detenemos, nos soltamos y nos dejamos caer en nuestro propio dolor. 

¿Por qué todo este discurso? Porque es lo he sentido y me ha pasado en este último año desconectada de Dios. Mientras Él me manda mensajes de humo, yo sigo luchando cada día (como miles de personas, seguramente) y agradezco cada señal que me manda, cada bendición y cada momento que puedo disfrutar de Él. Hace unos días leí un versículo en un blog amigo que me ha hecho pensar mucho y a pesar de que sólo leí una o dos veces, ese versículo se enterró en mi mente. Realmente, desde entonces, no he dejado de pensar en él ni en Dios, ni mucho menos en su amor por mi. Creo que ese versículo es algo que muchos necesitan saber y aprender, por lo que hoy escribo para enseñarles lo que he pensado a partir de este versículo. 

"La ley apareció para que el pecado se hiciera más fuerte.
Pero si bien el pecado se hizo fuerte, el amor de Dios lo superó."
Romanos 5:20
¿Qué significa esto? El pecado que nos acosa día a día es fuerte y puede hacerse más fuerte. ¡PERO! El amor de Dios lo supera cada día y cada vez que aumenta. Entonces, aunque el pecado y la oscuridad nos llene y nos envuelta, aunque seamos cegados, desvalorizados y avergonzados, el amor de Dios es mayor que todo pecado que nos consuma y no nos abandonará jamás mientras nosotros aún le deseemos. Por lo que cada vez que el pecado venga a tentarnos y a intentar desconectarnos aún más de Dios, no sólo corras, no sólo ores, no sólo leas la Biblia, no sólo busques a Dios. Recuerda este versículo y dile al pecado, "¡el amor de Dios es más grande que tú!" . Porque es así, querido lector, el amor de Dios es más fuerte que cualquier pecado. Así que no nos dejemos vencer ni derribar, esforcémonos por conectarnos más y mejor a nuestra fuente de energía y amor, a conectarnos más a Dios.

Espero este mensaje les haya sido de bendición tanto como lo ha sido para mi escribirlo y, aunque sea difícil, no se preocupen, porque Jesús ya dijo que sería difícil pero también dijo que Él venció al mundo. Por lo que no debemos perder las esperanzas, aún estamos a tiempo para restablecer la conexión. Dios le bendiga en grande.

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Día 3 | Nueve características del amor de Dios

¡Hola! Hace unos días me llegó a mi bandeja de correo un mail muy interesante del Grupo Nelson publicitando la Biblia Dake, la cual estará en venta en diciembre. El título me atrajo apenas lo vi y de esta forma terminé leyendo un lindo listado de nueve características del amor de Dios basado en Primero de Corintios 13. Me ha gustado tanto este listado que me ha parecido una buena idea el compartirlo con ustedes. ¡Disfruten!

  1. Paciencia, amor pasivo: sin prisa; sufre; todo lo sufre, cree, espera y soporta (v 4, 7).
  2. Benignidad, amor en acción: nunca actúa precipitada ni insolentemente; no es inconsistente; vanidoso ni orgulloso (v 4) .
  3. Generosidad, amor en competencia: no es envidioso ni celoso (v 4)
.
  4. Humildad, amor en lo oculto: no hace alarde; sin aires; obra y luego se retira (v 4) 

  5. Cortesía, amor en la sociedad: no hace nada indebido; es siempre cor- tés; conocedor de todas las gentes; nunca es áspero ni descortés (v 5). 

  6. Sin egoísmo, amor en esencia: nunca egoísta, agrio, o amargo; sólo busca el bien de los demás; no toma represalias ni busca venganza (v 5). 

  7. Buen temperamento, amor en disposición: nunca se irrita; nunca se ofende (v 5). 

  8. Rectitud, amor en conducta: aborrece el pecado; nunca se alegra cuando a otros les va mal; siempre se regocija por el bienestar de otros; siempre es lento en acusar; siempre deseoso de creer lo mejor; siempre tiene esperanza, siempre soporta (v 6-7). 

  9. Sinceridad, amor en profesión: nunca se jacta de sí mismo ni se enorgullece; no es hipócrita; siempre es 
honesto; no deja otra impresión más que sólo la verdad; nunca es autoritario; no estalla en ira, no se perturba por lo malo; siempre es justo; gozoso y honesto; sabe cómo callar; lleno de confianza; siempre presente. 
También, hace unos días, un amigo me preguntó qué era el amor y, automáticamente, le compartí la definición del amor según la Biblia. Sorprendido, me dijo que era, de todas las definiciones que había leído, la que más encajaba con lo que sentía y que le había gustado mucho. No pude evitar sentir cierta alegría por sus palabras porque el amor que Dios nos enseña, realmente no es como lo que enseñan muchos ahora y me pareció lindo que él, sin saberlo, me reconfirmara esto.

Espero les haya gustado esta publicación. Si así lo desean, pueden compartir en la caja de comentarios, su opiniones y anécdotas al respecto. Que tengan un buen día y Dios les bendiga.

Hasta mañana.

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Día 2 | No sigas a tu corazón

"Nada hay tan engañoso como el corazón."
Jeremías 17:9
"Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios,
la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias."
Mateo 15:19
Así da comienzo el plan de lectura  "No sigas a tu corazón" que seguí a través de la aplicación YouVersion, enseñándonos de lo que es capaz nuestro corazón. No sólo siendo capaz de engañarnos sino también de albergar y acumular poco a poco cosas que no son del agrado de Dios. La Biblia nos educa y nos aconseja la autoexaminación acompañada de la lectura de la Palabra de Dios y la oración constante para luchar o huir a las tentaciones, para permitir que Dios trabaje y quite lo malo.
"El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo,
de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca."
Lucas 6:45
Eso sí, no todo es maldad en nuestros corazones porque, como leemos en Lucas 6:45, dependiendo de lo que abunde (de lo que haya más) en nuestro corazón será lo que hablemos, pensemos, deseemos y hagamos. Lo que tenemos dentro será lo que exterioricemos. Pero donde está Dios hay vida y esperanza, cuando aceptamos a Cristo e invitamos a formar parte de nosotros al Espíritu Santo, tenemos la posibilidad de disciplinar a nuestro corazón. Podemos y debemos ordenar a nuestro corazón a creer en Dios y seguir a Jesús. Así, tenemos que llenar nuestro corazón de la Palabra de Dios y dejar que las semillas de Él germinen hasta dar frutos, los frutos del Espíritu.
"Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, 
fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Pues 
los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos." 
Gálatas 5:22-24
Siendo obedientes y disciplinados en la Palabra de Dios, podremos ser renovados, limpiados y transformados para gloria de Dios. Por lo que toma un momento y piensa en lo que está pasando dentro de tu corazón, exáminalo con calma y busca, en la Biblia y a través de oración, la opinión y ayuda de Dios, porque Él puede ayudarte. Dios siempre está dispuesto a ayudarnos cuando le aceptamos.
"El que hace lo que Dios manda vive para siempre."
1 Juan 2:17
Para concluir, les resumo este tema en una pequeña frase: "No sigas a tu corazón, sigue a Cristo". De esta forma concluyo este devocional con una corta oración con puntos que me resultaron valiosos del plan que realice (aunque sólo usé una parte para realizar este devocional).
Querido Dios, perdóname por la maldad que albergo en mi corazón y por lo malo que haya hecho tras seguir sus consejos y no los tuyos. Por favor, dime si te agrada lo que pienso y lo que siento, mas quita de mi los malos deseos y malos pensamientos. No me dejes tener malos pensamientos y ayúdame a tener autocontrol para no obedecerlos. Cambia todo mi ser, Jesús, que el Espíritu y tu Palabra me guíen cada día para llegar a dar frutos. Dame sabiduría, Señor, para saber lo que está mal y lo que está bien, y así no torcer mi camino. Te agradezco, Dios, porque sé que me cuidas y me ayudas cada día. Amén. 
Gracias por su lectura y espero este devocional les haya sido de bendición tanto como lo es para mi. Dios les bendiga en abundancia. Hasta mañana.
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Día 1 | Nuevas ideas

Hola, después de tanto sin publicar y de contarles un poco de lo que ha sido mi el último año, quería compartir acerca del nuevo cambio que presenta el blog. Como algunos que lo frecuentaban antes y quienes habrán estado curioseando las publicaciones de años anteriores, habrán notado que el blog rebosa de devocionales, los cuales formaban parte de mi habito de lectura y estudio bíblico. A partir de este nuevo regreso al blog, decidí darle un toque más serio y no exclusivo para un tarea en sí, sino que poder compartir de diversas cosas que son interesantes dentro del mismo tema, mi Fe y Dios. 

De tal forma, espero poder ser constante en la publicación de contenido y llegar a formar un blog donde el fluir Dios sea a través de diversas formas. Por eso, he decidido tener en cuenta las nuevas ideas que me han surgido, así di inicio al cambio de plantilla, dándole un poco de color al blog. También, agregué nuevas páginas de información y nuevas categorías en el blog, tales como literatura, arte, congresos y conferencias. Cada una estará centrada en Dios y me esforzaré para que sea contenido de bendición.

He agregado al menú dos puntos importantes del blog, el de la Biblia y Devocionales. Desde la opción de Biblia, podrán encontrar formas de leerla tanto digital como en papel. Aunque por ahora la opción en papel no está habilitada, puesto que dependerá de tiendas que vaya conociendo que distribuyan Biblias en este formato. Pero en formato digital, podrán hallar las opción para leer la Biblia online, en su computadora (PC) o desde su celular. Las tres formas que comparto son las que yo utilizo. También tengo una Biblia en formato papel, pero la compré en un congreso y no recuerdo la tienda.

Acerca de la información, dejaré a un lado el anonimato que solía presentar antes, por lo que podrán conocer un poco más de mi en la página ¿Quién soy? y ponerse en contacto conmigo a través de la página de Contacto. La F.A.Q. (página de preguntas frecuentes) aún está en construcción, por lo que por ahora no hallarán nada. También, ahora, quienes deseen, pueden afiliar el blog para así enlazarnos y publicitarnos como blogs amigos. 

Por ahora eso es todo, espero disfruten del blog y de lo que se viene. Muchas gracias por su lectura y comentarios. Que tengan un hermoso día y Dios les bendiga.

Hasta mañana.

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Día 0 | Un año, tres meses y veintiséis días

Hola, lector que ha llegado de casualidad a este abandonado blog.

Después de más de un año, regreso a intentar publicar con miedos y llena de dudas. ¿Estará bien recomenzar después de tanto tiempo? ¿Estará bien querer acercarme a Dios nuevamente? ¿Qué cosas están bien exactamente? Hace ya un año que me aleje de Dios y de la gente. Me encerré en mi misma y me hundí en el mundo, no en el mundo real como muchos habrían hecho seguramente, sino en un mundo virtual. Un mundo donde la libertad sobreabunda, se exagera y te puede llevar fácilmente hacia la dirección equivocada, donde uno puede ser y hacer lo que desee oculto tras un nuevo nombre, personalidad y rostro. Hacía años desde formaba parte del mundo virtual pero siempre flotando sobre la superficie, firme en lo que buscaba y en lo que tenía, pero mientras intentaba esforzarme por encajar y ser lo que los demás esperaban,mis relaciones comenzaban a desmoronarse a mi alrededor y me dirigí en una dirección que me alejaba de Dios.

Terminé haciendo, diciendo y siendo lo que jamás hubiera imaginado. Terminé vaciándome y buscaba desesperada llenar ese vacío. Necesitaba amor y lo buscaba. Necesitaba amistad y la buscaba. Necesitaba un confidente y lo buscaba. Necesitaba halagos, consejos y buenos deseos, palabras de ánimo y salvación. Pero ciega, con miedo y en la soledad, me escondí de Dios y busqué lo que necesitaba en personas. Personas virtuales que también huían de la realidad y que sólo buscaban una distracción, un momento de diversión y libertad. Cometí pecados que no me atraían desde mucho antes de conocer a Dios, y dentro de estos, caí en sub-categorías que jamás hubiera imaginado que existían.  Llené mi corazón de dolor, tristeza y tinieblas. Mi alma comenzó a anhelar y extrañar a Dios, y cada día le llamaba, cada día pensaba en Él, cada día una alabanza o adoración resonaba en mi cabeza. He intentado volver a Él muchas veces, pero nuevamente decaía. Mi cuerpo comenzó a enfermar. Cosas que no me sucedían, comenzaron a suceder. Cosas que pensaba que habían sido arrancadas, comenzaron a germinar. Cosas que no creí tener, comenzaban a aparecer. Depresión, estrés, ira, poca paciencia, odio hacía mi misma, entre otras variadas cosas que ahora mismo no se me vienen a la mente.

Entendía cada día cuál era la causa y algo comenzó a aterrarme en mi interior. Temía por el amor de Dios, porque sabía que me aceptaría de vuelta con sólo correr a Él. Temía regresar a Él y volver a tropezar. Temía por la reacción de la gente, por sus miradas y palabras. Temía por mi futuro y mi destino. Temía por mi familia y mi vida. El miedo me lleno tanto que ya no podía moverme, ya no podía pensar en nada. Abandoné mis sueños, metas y pasatiempos, las cosas que más amaba. Me dediqué a respirar y existir, mientras moría lentamente por dentro. Quería regresar a los tiempos donde el pecado era algo al borde de mi vida y no estaba tan profundo dentro de mí como ahora, pero sabía que eso era imposible. ¿Cómo borrar lo que tienes marcado en el alma y en la carne? ¿Desde cuándo se debería olvidar lo aprendido? Sinceramente comencé a dudar de mi misma, no sabía en qué momento exacto había comenzado a alejarme de Dios o si realmente lo había mantenido al margen de mi vida todo esos años. Si tal vez le había dejado vivir dentro de mi, pero no le dejaba limpiar todas la habitaciones. Me di cuenta que tal vez había estado aislada en un bucle desconocido.

Y así llegamos a este día. Esta entrada es mi desahogo, las palabras que no me he animado a decir. Después de más de un año, tres meses y veintiséis días sin publicar nada en el blog, hoy vengo con esperanza de que no todo está perdido. Tengo un montón de miedos y temores que me presionan, que me atan y paralizan, pero quiero confiar en Dios y dejar que Él haga su trabajo. Quiero cambiar, no volver a ser lo que era, sino ser algo mejor, lo que Dios tenía preparado para mi. Quiero llegar a la meta, al resultado final que Dios había visto de mi desde antes de nacer. Quiero llegar a ser luz otra vez y dedicar mi vida a Dios, aun con el pecado que me encadena y las mentiras que llenan mi cabeza, quiero romper con eso y correr a Él. A pesar de esos "Ya no se puede", "Ríndete", "¿Quién te aceptará así?", "¿Quién aceptaría a alguien como tú?" y montón de palabras y frases de desmotivación que intentan, se esfuerzan, y a veces pueden, detenerme de ir a Dios. A pesar de todo, quiero formar una relación con Él aún más fuerte, potente y irrompible de lo que fue alguna vez. Incluso a pesar de que me confundo, y no sé por dónde comenzar... Hoy mientras leía blogs sentí algo dentro de mi diciendo "¿Por qué usas tu tiempo en leer cosas que no te llenan realmente en lugar de leer la Biblia y estudiar las escrituras?". No lo sentí como reproche, si es que lo leyeron como tal, lo sentí como cuando le hablas a alguien que te tiene extremadamente preocupado, con preocupación y amor. Tampoco esperaba escribir tanto, pero aquí tienen todo este largo texto, que tal vez nadie jamás lea, pero que sé que Dios está leyendo (exactamente ahora mientras lo escribo).

En fin, este último año y medio ha sido desalentador y ha ido de mal en peor, de peor en terrible. Hice muchas cosas mal, hice cosas de las que me arrepiento. Pero cuando me pongo a pensar en la gente que conocí, en los lazos que cree y en los que rompí dentro del mundo virtual, me doy cuenta cómo Dios movía las cosas. Conocí gente que ahora son muy importantes, que me permitieron formar parte de sus vidas. Personas, amigos, que he podido darle un palabra de ánimo y que me ha dado muchísimas palabras de ánimo. Amigos que me cuidan desde la lejanía, me desean lo mejor, se preocupan y me regañan. Y poco a poco fui comenzando a filtrar personas, y cuando no podía filtrarlas por mi misma, sé que Dios metió mano y me ayudó. Dios quitó gente de mi alrededor, puso gente a mi lado y me cuido desde el margen dónde yo lo había colocado. Por eso agradezco a Dios por no abandonarme aún cuando yo me alejé. Porque aunque piensas que estás completamente solo, es sólo otra mentira más, porque Dios siempre está a nuestro lado aunque no lo busquemos ni prestemos atención.

No sé si a otra gente le habrá pasado tal cual a mi, pero el pecado tiene tantas formas y muchas más formas dentro de éstas mismas. Así que sólo diré que no te rindas, yo no me rindo, incluso cuando me cuesta mantenerme en pie y tropiezo tontamente, no me rindo. Por lo que, hoy no es mal día para ignorar todas esas vocecitas extrañas que te detienen y alejan de la extraordinaria persona que puedes llegar a ser. Hoy es un buen día para prestar atención a esa vocecita que suele ser tapada por las demás, esa que te dice "¿Y si salimos?", "¿Y si vamos a la Iglesia?", "Tenemos bastante tiempo al vicio, leamos un poquito de la Biblia", "Estaría bueno charlar con Dios un rato, ¿no?", "Dios te está cuidando" y, tal vez, segurísimamente, muchas cosas más. Pues, yo hoy le oí, le presté atención, le miré con duda y pensé "bueno, veamos qué tal" y aquí me tienen.

Tampoco sé si algunos pensarán si fue o no la mejor decisión el regresar, pero creo que para Dios fue una excelente decisión de mi parte y espero mañana poder interrumpir mi día para salir corriendo a Dios. Porque esto es una pelea y vencer no es fácil como parece o podamos fantasear. Así que muchos ánimos, tú puedes. Dios nos está cuidando y esperando cada día, paciente y lleno de amor. Dios te bendiga en grande, curioso lector que sólo Dios sabe cómo has llegado aquí.

Hasta mañana.

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